S.O.S. Necesito comer bien y no perder la cabeza en el intento

Cuando se trata de cambiar de estilo de vida, un entrenamiento físico consistente por lo general no es tan difícil como mantener una dieta limpia y balanceada. Mucha gente pasa años en el gimnasio si ver cambios interesantes en su físico, y esto es en general por culpa de un plan nutricional. Y bueno, ¿cómo mantener una dieta limpia?

Es básico tener siempre un plan. Esto te ayudará a protegerte contra las demandas de la vida, las emociones y los viejos malos hábitos que amenazan tu progreso. Hasta las personas mejor comprometidas pueden despertar una mañana, comer limpio, y antes de que termine el día caer en algún viejo hábito. O qué tal aquellas personas que después de tener un poco de éxito en la pérdida de peso y de seguir un buen plan alimenticio, comienzan a improvisar y cambian de nuevo a los viejas costumbres.

Entonces, para hacer que suceda es fundamental tener un plan de comidas para toda la semana, esto es: qué vamos  a comer para que las 5 comidas del día estén bien proporcionadas en proteína, grasa buena y carbohidratos sanos; cuáles son las porciones que debe comer cada miembro de la familia; cuánto tiempo voy a tener para preparar dichos alimentos; en caso de un imprevisto qué podemos preparar o comprar y que no salga del plan general. Atrévete a agregar alimentos nuevos a tu plan familiar, prueba recetas nuevas.

Dispón de una hora a la semana para escribir todas las comidas que harás en la semana y los ingredientes que necesitarás. Con este plan ya no comprarás de más cuando vayas al supermercado, ahorrarás tiempo y dinero.  Si tienes suficiente tiempo el domingo, anímate y trata de preparar y congelar la mayoría de los alimentos que comerás durante toda la semana; con ello ahorrarás mucho tiempo entre semana y tu plan alimenticio será un éxito.

¿Cuál es la mejor dieta para estar en nuestro peso ideal y para estar realmente sanos? Es simple: la que puedas seguir haciendo por siempre porque un plan alimenticio no es para un par de meses, sino para toda la vida. Ese es el gran truco, adoptar un plan realista que no te urja abandonar en determinado tiempo, que no te mate de hambre, que no te ponga de malas. Las soluciones rápidas o de moda no harán mas que frustrate con el paso del tiempo. ¿Y que hay del resto de la familia? NO puedes someter a todos a esa dieta loca que te han aconsejado, es irreal. Si ellos no aceptan hacerlo, ¿por qué tu sí?

Todos tenemos placeres culposos que suelen mostrar lo mejor de nosotros cuando los comemos, y lo peor cuando nos arrepentimos de hacerlo. Es cierto. ¿Qué hacemos? Cámbialo de lugar en tu alacena, que no esté a la vista cada vez que la abras. Si te es posible, elimínalas de una vez por todas y no las vuelvas a comprar, así no serán una tentación. Cuando sientas que estás a punto de perder aguanta diez segundos, y luego aguanta otros diez, hasta que dejes de pensar en esa deliciosa tentación. Deja de centrarte en lo que no debes comer, y mejor enfócate en los beneficios de lo que si puedes.  Mantén tus emociones bajo control, no dejes que el mal humos, la tristeza, la soledad, te lleven a comer; interrumpe ese antojo momentáneo con algún otro tipo de distracción positiva.

Cuando los resultados no llegan lo suficientemente rápido es fácil perder la confianza, sin embargo, no importa que te sientas desanimado, debes seguir presionando y encontrar la forma de volver a mantener una actitud optimista, ¡Nuestros pensamientos crean nuestra realidad!

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